Conozcamos el Baryonyx

El Baryonyx medía entre 8,5 metros de largo y unos 3 de alto. Probablemente pesaba alrededor de 1,7 toneladas,aunque los análisis de los huesos sugieren que el ejemplar de Wealden aún no había terminado de crecer en el momento de la muerte,

pudiendo llegar a medir 10 metros de largo y a pesar 2 toneladas. El Baryonyx es un terópodo muy inusual. La estructura de su pelvis sugiere que era bípedo cuando se desplazaba de un lugar a otro. Sin embargo, sus miembros delanteros eran absurdamente largos para un terópodo, sugiriendo que pasaba mucho tiempo sobre sus cuatro extremidades.

Al igual que los dromeosáuridos, el Baryonyx tenía un par de grandes garras curvas, de alrededor de 35 centímetros, pero al contrario que éstos, no se situaba en los pies, sino en las manos. La estructura ósea sugiere la existencia de una poderosa musculatura en las extremidades anteriores, mucho mayor que en la mayoría de los terópodos.

El largo cuello era muy poco flexible y no tenía la forma en S de muchos otros terópodos. El cráneo se insertaba en un ángulo agudo y no recto, como es común en dinosaurios similares. Las grandes mandíbulas eran singularmente cocodrilianas en aspecto y tenían 96 dientes, el doble que la mayoría de sus parientes. 64 de estos dientes se situaban en la mandíbula inferior y 32, más largos, en la superior. Es posible que el hocico presentase una pequeña cresta. La mandibúla superior tenía un ángulo agudo cerca del hocico, una característica vista en cocodrilos que ayuda a evitar que la presa se escape. Una característica similar también se ve en los alcaudones.

Historia
Esqueleto de Baryonyx en el Museo de Historia Natural de Londres.Durante el Cretácico temprano, el primitivo Lago Wealden cubría la mayor parte de lo que ahora es el norte de Europa. Las llanuras aluvionales y los deltas de los ríos que discurrían por las tierras más altas de lo que ahora es Londres desembocaban aquí. El Baryonyx fue descubierto en estos antiguos deltas.

En 1983, un “cazador de fósiles” aficionado, William Walker, encontró una enorme garra que sobresalía de un pozo de arcilla en Surrey. Con la ayuda de otras personas, procedió a extraer el resto del espécimen, que se encontraba prácticamente intacto. El esqueleto fue cedido para que realizaran la excavación a Alan J. Charig y Angela C. Milner, doctores del Museo de Historia Natural de Londres.

Éstos publicaron su descripción del espécimen-tipo en 1986 y le dieron el nombre de Baryonyx walkeri a la nueva especie en honor de Walker. Se recuperó alrededor del 70% del esqueleto, incluido el cráneo. Esto permite a los paleontólogos realizar numerosas deducciones sobre Baryonyx a partir de este ejemplar. El esqueleto se encuentra en exhibición en el Museo de Historia Natural de Londres.

Algunos años después del descubrimiento inglés se encontró un cráneo parcial y varios dientes y huesos de la muñeca del Baryonyx en el yacimiento de Salas de los Infantes, situado en la provincia de Burgos, al norte de España. También se han identificado algunas de las famosas huellas fósiles de La Rioja, provincia vecina de Burgos, como pertenecientes a este género o al de otro terópodo muy similar. Dos garras más se han encontrado en la República de Níger en África occidental, y otra en 1996 en la Isla de Wight. En diciembre de 1997, un almacén de fósiles viejos en el museo de la Isla de Wight rindió un antebrazo de un Baryonyx. Estos restos habían sido desenterrados al parecer en las décadas anteriores en la costa del sudoeste de la isla, y habían estado sin clasificar en una caja en el castillo de Carisbrooke desde entonces.

Los fragmentos y dientes encontrados en Portugal, pensaron originalmente para pertenecer a Suchosaurus girardi, fueron identificados más adelante como Baryonyx walkeri por el paleontólogo Eric Buffetaut.

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